jueves, 23 de octubre de 2008

El Arte de la Palpación Manual

Resumen

Osteópatas, fisioterapeutas, quiroprácticos, médicos y en general todas aquellas personas que utilizan sus manos para manipular estructuras blandas u óseas deben de ser capaces por medio de la palpación manual directa sobre el cuerpo, de sentir, valorar, juzgar con exactitud y relativa rapidez el estado de una gran variedad de procesos y parámetros fisiológicos y patológicos, relacionados no sólo con los tejidos que están tocando sino con otros asociados a ellos, situados quizás a mayor profundidad. En este artículo se tratará lo importante que puede llegar a ser la palpación manual y cómo ésta puede convertirse en una herramienta clave para el diagnóstico y tratamiento.

Palabras claves: Palpación, percepción, terapia manual, movimiento respiratorio primario, osteopatía.


Abstract

Osteopaths, physiotherapists, chiropractors, doctors and in general all those people that use their hands to manipulate soft or bony structures should be capable by means of the direct manual palpation on the body, of feeling, to value, to judge with accuracy and relative speed the state of a great variety of processes and physiologic and pathological parameters, not only related with the fabrics that you/they are playing but with other associated to them, located maybe to more depth. In this article it will be the outstanding thing that it can end up being the manual palpation and how this can become a key tool for the diagnosis and treatment.

Key Words: Palpation, perception, therapy manual, primary respiratory movement, osteopathy.

Authors: Leon Chaitow ND DO. Osteopathic Practitioner and Senior Lecturer, University of Westminister, London, UK. /Andrés Corredor Llano, estudiante de séptimo semestre de Fisioterapia, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.


Introducción


El estudiante que se embarca en este viaje hacia la maestría del arte de la palpación manual, se compromete a una aventura de por vida.

La base sobre la que se asientan las técnicas de la terapia manual, son la capacidad de valorar, leer los signos e interpretar las señales que emite el cuerpo. Esta capacidad radica en gran parte en la destreza para palpar, por lo que su desarrollo y perfeccionamiento debe ser uno de los objetivos primordiales para todo aquel cuyo trabajo implique el conocimiento, el cuidado, tratamiento y sanación del cuerpo.

La palpación perceptiva es una herramienta clave para el diagnóstico y cuanto más perceptiva sea, menores serán las herramientas adicionales utilizadas, como rayos X, gammagrafía, pruebas de laboratorio, entre otras, siempre habrá un lugar especial para los procesos subjetivos de exploración mediante la palpación, cuya finalidad y exactitud están bien establecidas.

William Garner Sutherland (1948), el principal investigador del movimiento craneal en osteopatía, se sentaría con sus manos sobre el paciente, con los ojos cerrados y su atención totalmente centrada en el paciente. Bruscamente, una pequeña ondulación fluiría a través del paciente y el tratamiento finalizaría. Su palpación percibía todo lo necesario sin necesidad de ser invasivo ni cruento.

En los albores de la American School of Osteopathy, Andrew Taylor Still exigía una hora al día de palpación a sus estudiantes, como método de sensibilización manual.

Nuestras manos reconocen la normalidad y sus desviaciones, pero no es fácil, y a menudo resulta imposible, tratar de establecer la diferencia en palabras o analizar la diferencia. Cuando exploramos las sensaciones táctiles asociadas a la superficie de un material (la piel o cualquier cosa), podemos describir lo que percibimos en términos de aspereza, calidez, frialdad, flexibilidad, dureza, etc., pero no nos referimos a la sensación real de compresión o abrasión sobre las yemas de los dedos, aunque estas son las sensaciones que generan la consciencia de lo que decimos que sentimos. Desde las yemas de los dedos percibimos sensaciones que interpretamos como determinadas cualidades en los tejidos.

Lo que cada terapeuta o estudiante haga con la información pronosticada a través de la palpación, observación y el plan terapéutico que surja de dichas valoraciones, es algo individual que depende de la destreza, entrenamiento, sistema de ciencias e interpretación de los hallazgos de cada uno.

A decir verdad, este es un viaje sin fin porque nunca realizamos una palpación perfecta, simplemente la estimulamos y la pulimos, y al hacerlo aumentan nuestros potenciales terapéuticos.

Capacidad de Palpación Objetiva

Karel Lewit (1987), médico checoslovaco que ha combinado eclecticamente la fisioterapia, la terapia osteopática y quiropráctica con conocimientos ortopédicos, nos resume uno de los principales problemas de aprendizaje de la palpación: “Constituye la base de nuestras técnicas diagnósticas, pero a pesar de ello, es extremadamente difícil describir con exactitud, en palabras, la información que nos proporciona”, además añade que “la palpación de las estructuras tisulares tiene como fin determinar la textura, elasticidad, temperatura, humedad y posibilidad de mover, estirar o comprimir dichas estructuras. Concentrándonos en los tejidos palpados y separando una capa detrás de otra, distinguimos la piel, el tejido subcutáneo, el hueso y el músculo reconociendo en este último su recorrido hasta el tendón, y finalmente su inserción.

Al palpar el hueso, reconocemos las tuberosidades (y los posibles cambios) y localizamos las articulaciones. Los cambios reflejos secundarios al dolor afectan a todos estos tejidos, y se pueden valorar mediante la palpación; uno de los factores mas significativos es el aumento de la tensión”.

Viola Frymann en el año de 1963, afirmó que: “La palpación no se puede aprender leyendo o escuchando; sólo se puede aprender palpando”.

Objetivos de la Palpación

Philip Greenman, en su análisis “Principles of manual medicine” (1989), resume cinco objetivos:

  • Detectar una textura tisular anormal.
  • Examinar la simetría en la posición de las estructuras, tanto táctil como visualmente.
  • Detectar y valorar las variaciones en el arco y la calidad de movimiento durante el recorrido, así como la calidad del final del arco de cualquier movimiento.
  • Sentir la posición en el espacio de uno mismo y de la persona que está palpando.
  • Detectar y evaluar los cambios en los datos palpados, ya hayan mejorado o empeorado con el paso del tiempo.

Al momento de palpar con nuestras manos, no debemos de dejar pasar ningún detalle, percibir tanto al paciente como en el medio que nos rodea, abrir al máximo nuestros sentidos y escuchar atenta y pacientemente, cualquier información que nos emita el cuerpo.

Palpar “sintiendo” sin pensar

Se ha de confiar en lo que se está palpando, interrumpiendo el juicio crítico mientras se realiza el proceso.

Más tarde se puede usar el juicio crítico para interpretar lo que se ha sentido, pero el proceso de “sentir” debe llevarse a cabo con dicha facultad silenciada.

Nadie ha expresado mejor esta necesidad que Jhon Upledger (1987) quien afirma que debido a la utilización de la mente racional y pensante, por haber pasado años estudiando la ciencia, se convenzan que la información que les aporta sus manos es poco fiable. Para empezar a creer en el poder que de nuestras manos emana y de tan importante herramienta es en el diagnóstico y tratamiento, debemos de aprender a confiar en ellas. Además debemos de parar o detener la mente consciente y crítica mientras palpamos en busca de cambios sutiles en el cuerpo que se está explorando. Se debe adoptar una actitud empírica para aceptar transitoriamente sin cuestionar aquellas percepciones que llegan a su cerebro desde sus manos. Aunque esta actitud no es grata para la mayoría de los científicos, es recomendable que lo pongan a prueba. Una vez que haya desarrollado su habilidad para palpar, podrá criticar lo que ha sentido con sus manos. Sí critica antes de aprender a palpar, nunca aprenderá a palpar ni a utilizar sus manos eficazmente como instrumentos diagnósticos y terapéuticos de alta sensibilidad que de hecho son. Acepte como real lo que sienta.

W.G. Sutherland (1948), aportó su instrucción inflexible de la siguiente forma:

“Es necesario desarrollar dedos con neuronas en sus yemas, dedos capaces de sentir pensar y ver. Por tanto, enseñe primero a sus dedos a sentir, a pensar y a ver, y después déjeles tocar.”

Conclusión

La palpación manual es todo un arte y como tal requiere que la pongamos en práctica día a día. Podemos empezar a percibir nuestro cuerpo, sentir las fluctuaciones sutiles del movimiento respiratorio primario (MRP) y agudizar poco a poco nuestras manos a cualquier cambio por más pequeño que sea.

Todos poseemos el don de sanación, ya sea usando medios mentales, manuales y energéticos e independientemente del camino que se vaya a seguir, debemos de tener presente la intencionalidad y direccionalidad con la intervención a realizar, porque esta es la verdadera esencia del tratamiento eficiente.

1 comentario:

Bibiana dijo...

HEY MI RESPETADISIMO DOCTOR FISIOTERAPEUTA CRANEO SACRAL Y ESTRUCTURAL DE UNIVERSIDAD DE COLOMBIA, CON TODA SINCERIDAD LE MANDO ESTE COMENTARIO PORQUE ME LLAMO MUCHO LA ATENCION SU NUEVO BLOG, ME PARECE QUE ES UNA MAGNIFICA FORMA DE MOSTRARLE A LAS PERSONAS INTERESADAS EN LA PALPACION MANUAL........

MI RESPETADO DOCTOR, LE DESEO LO MEJOR Y QUE OJALA TODO EN SU VIDA SEA COMO UD LO DESEE....

ATT:ANDRES GOMEZ